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Personajes inolvidables – Juan José Lao Obando

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Por Miguel Morazán

El Rotarismo centroamericano está de luto, ha muerto uno de los grandes gobernadores del Distrito 424 1980-81 (26-11-2004) .

Juan José Lao Obando, de ascendencia china, nació en Costa Rica, específicamente en las faldas del volcán Irazú, en un pequeño villorrio llamado Capelladas, al cual Juan José llamaba Capital del mundo.

Fue abogado de profesión y consultor de seguros de ocupación, donde era una verdadera institución. Excelente rotario de vocación. Su físico era oriental, sin ninguna duda, hombre de rostro duro, poco expresivo, de regular tamaño y de complexión delgada; sin embargo, al tratarlo era un encanto, con excelente sentido del humor, muy positivo, bromista y, sobre todo, sin poses ni distancias.

Realmente Juan José era un hombre fuera de serie, quien podía ser definido con las palabras compañero, voluntario, entrega y servicio. Contrajo nupcias con Flora Martin con quien procreó tres hijos Juan José, Henry e Ivette Eugenia.

Su gobierno lo nombró embajador plenipotenciario ante la República de China, donde logró abrir lazos de amistad y relaciones comerciales. Por muchos años trabajó como asesor de protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores y fue delegado, en varias ocasiones, ante el Tribunal de elecciones.

Ingresó al mundo Rotario como miembro del club de San José, donde militó por más de 48 años. Fue postulado como gobernador en la conferencia de Armando Navas, gobernador nicaragüense, organizada por nuestro club Tegucigalpa Sur debido a la guerra que se vivía en Nicaragua; desde entonces se creó una conexión entre Juan José y el Tegucigalpa Sur. En 1980, fue Gobernador del distrito 424 cuando este comprendía todos los países centroamericanos.

Juan José y yo tuvimos total empatía e identificación. Alguna vez me regaló una copia de su manual de gobernador y me dijo «algún día tú serás parte de las vacas sagradas, toma el manual para que te vayas preparando.»

El gran Juan José ha muerto físicamente pero su recuerdo vivirá eternamente en nuestros corazones.