1.25 millones es más que una cifra

Para Rotary, lo esencial siempre han sido las personas. No los proyectos. No las cifras. Las personas.

Nuestro objetivo de llegar a ser 1.25 millones de rotarios y 125 000 rotaractianos de aquí al 125.o aniversario de Rotary en 2030 también pone el énfasis en las personas.

Vuelvo a traer esta meta a colación, no porque espere que la cifra en sí genere alguna sensación. Rara vez una cifra lo logra. La menciono porque una meta tan ambiciosa, me temo, corre el riesgo de percibirse abstracta y ajena al trabajo que hacen a diario nuestros clubes. No quiero que ese sea el caso. Hablemos, entonces, una vez más, de lo que realmente hay detrás de estas cifras.

Quisiera proponer un ejercicio muy sencillo a los clubes. Echen un vistazo al período comprendido entre los últimos cinco y siete años e identifiquen cuál fue el mejor. Quizás fue un año en el que hubo un repunte de nuevos socios que decidieron afiliarse y —más importante aún— quedarse. Quizás fue un año en el que las reuniones pasaron a ser un evento sumamente esperado por los socios en lugar de una obligación más en un calendario colmado de actividades. Identifiquen ese año. Una vez identificado, les pido que busquen superarlo.

Esto no es un llamado a superar al club en el otro extremo de la ciudad ni al distrito vecino. Jamás fomentaremos la competencia entre los socios de Rotary. Más bien, es una invitación a cumplir con nuestros estándares más exigentes y esforzarnos por alcanzarlos una vez más.

¿Por qué me importa tanto y menciono siempre que puedo alcanzar esta meta de membresía para el 2030? Porque detrás de cada una de esas cifras hay una persona cuya vida podría cambiar gracias a nuestra organización. Hablo de cambios como los que mi vida y la de ustedes han registrado. Rotary me ha dado amistades que han florecido durante décadas, un sentido de propósito que no sabía que andaba buscando y algo que, con el correr del tiempo, llegué a sentir casi como una extensión de mi familia. Me imagino que muchos de ustedes también lo viven así, cada uno a su manera.

Lo que ofrecemos cuando invitamos a alguien a afiliarse es justamente eso: una experiencia que te cambia la vida. Ahora mismo, en sus respectivas comunidades, hay personas para quienes formar parte de Rotary podría cobrar pleno sentido, si tan solo alguien las invitara. Así que compartan su historia con ellas. Cuéntenles con sinceridad cómo Rotary los ha transformado y no se limiten a hablar de los proyectos que hayan dirigido o los fondos que hayan recaudado: hablen sobre en quiénes se han convertido a lo largo del recorrido. Este tipo de historias suele llegar al corazón ―adonde no siempre es fácil llegar― de quienes las escuchan.

Si nuestra intención es generar un efecto duradero, de esos que perduran por generaciones y generaciones, necesitamos más personas a nuestro lado para que, codo a codo, llevemos adelante nuestra labor. Unamos fuerzas, no solo este mes, sino todos los meses, todos los años, para dar forma a un Rotary que transmita más fuerza, alegría y sentimiento de familia. Como la familia que siempre ha sido para mí.

Identifiquen su mejor año y busquemos ser mejores que nuestra mejor versión. Pero hagámoslo juntos.

Yinka
Presidente de Rotary International

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