El Salvador: Un Florido Día de la Cruz

Por Ana Margarita Chávez Escobar
Club Rotario San Salvador-Cuscatlán

En El Salvador, cada 3 de mayo, los fieles católicos celebran el tradicional Día de la Cruz. Los patios de muchas viviendas y entidades públicas y privadas son adornados con una cruz hecha del conocido árbol de jiote. Se decoran con flores y materiales coloridos, entre los que se destaca el papel de China cortado en forma de cortinas o de cadenas, lo que brinda colorido y alegría al entorno y resalta la belleza de la naturaleza, la fe y la esperanza.

Las cruces están rodeadas de frutos como mangos, naranjas, jocotes, mandarinas, papayas, sandías, piñas, mamones, coyolitos y otros, con lo cual se forma un altar.

Según la tradición, las personas que visitan el altar deben hacer una reverencia y venerar la cruz, arrodillándose y persignándose para luego comer una de las frutas que se encuentran al pie o colgadas junto a la cruz. Con la celebración del Día de la Cruz se busca que Dios bendiga los hogares, lugares de trabajo y la tierra para que siempre sean prósperos.

Vale recordar que esta tradición surgió de la fusión religiosa entre la española de la Santa Cruz, con la cual se recuerda a Santa Elena de la Cruz de Cristo, y el tributo indígena de la madre tierra al dios Xipe Tótec, para pedirle por la renovación de la tierra por medio del Sol y la lluvia. Ambas tradiciones, indígena y europea, se fusionaron para agradecer por la vida.

 

 

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