Por Claudia Noriega
Club Rotario Guatemala Vista Hermosa
Hace algún tiempo, la primera pregunta que debimos responder en un curso de psicología fue: «¿Se puede aprender a ser feliz?» Pasamos un buen rato discutiendo la respuesta. Según Martin Seligman, fundador de la psicología positiva, sí es posible, pero aclara que más allá de buscar la felicidad debemos trabajar para alcanzar el bienestar.
El bienestar es el balance entre todos los aspectos de nuestra vida física, mental, emocional y espiritual. Implica la habilidad para disfrutar la vida y afrontar los problemas de manera positiva constantemente. Es sentir que nuestra vida es buena, que tiene sentido y que vale la pena vivirla.

El bienestar se relaciona con disfrutar de una vida plena; que las personas sean capaces de afrontar las tensiones normales de la vida, tengan una vida productiva y fructífera y se relacionen con otros y contribuyan con su comunidad.
Seligman propone un modelo basado en cinco pilares para disfrutar de bienestar:
- Emociones positivas: retirar de forma consciente los pensamientos pesimistas automáticos, lo que ayuda a mirar la vida con optimismo y a encontrar belleza incluso en los pequeños momentos.
- Compromiso: entregarse por completo a lo que hacemos, es decir, con pasión y propósito. Sentir que el tiempo se detiene y solo existe el disfrute de servir y de crear.
- Sentido: conectar la vida personal con un propósito trascendental.
- Relaciones positivas: crecer y compartir lo que sabemos y poseemos con otros nos da fuerza, apoyo y sentido de pertenencia.
- Logro: celebrar los avances nos recuerda que somos capaces de transformar sueños en realidades.
Lo interesante es que además propone un camino para aplicar el modelo: el reconocimiento y cultivo de rasgos positivos o fortalezas personales.

Los pilares del bienestar auténtico se encarnan en los valores rotarios: integridad, compañerismo, diversidad, liderazgo y servicio. A través de ellos no solo se ayuda a otros o se transforman comunidades, sino que nos ayudan a cultivar una vida plena, comprometida y con profundo sentido.
Cierra los ojos y piensa en lo que sentiste cuando le comunicaste a una jovencita que obtuvo una beca, cuando viste la sonrisa de los padres de un niño que fue sometido a cirugía para corregir su labio leporino, cuando un niño recibe un juguete en Navidad…
