Viajar a Calgary fue mucho más que asistir a un evento multitudinario: fue conectar con el corazón de Rotary; crecer, aprender y llevar mi compromiso a otro nivel.
Por Esther Brol
Club Rotario Guatemala La Reforma
Hace un año me inscribí en la Convención Internacional de Rotary en Calgary, Canadá, lo cual me llenaba de ilusión. Ya había participado en actividades rotarias nacionales, distritales y de zona, pero esta sería mi primera vez en una convención mundial, junto a más de 15 000 rotarios de todo el planeta para inspirarnos, aprender, celebrar y unirnos para hacer el bien.
Una de las principales razones para querer asistir era que mi club ha desarrollado tres subvenciones globales junto al Club Rotario de Calgary Downtown, y anhelaba departir con quienes han sido aliados y amigos a la distancia durante años. Cuando supieron que estaría en la convención, me propusieron hospedarme con alguno de ellos, a lo cual accedí gustosa, pues me pareció que haría mi experiencia aún más especial.
Desde mi llegada a esa hermosa ciudad supe que viviría algo inolvidable. Mis anfitriones —Dave, Diana y su perro Jasper— fueron encantadores y su hospitalidad me hizo sentir en casa.
Varias plenarias fueron conmovedoras. Ver la bandera de Guatemala desfilar entre tantas otras me conmovió. Escuchar historias de servicio renovó mi compromiso. Participé en reuniones paralelas, compartí ideas y encontré a nuevos y viejos amigos.
Una convención mundial no solo inspira, también abre puertas para servir mejor. Por eso, hay que prepararse. Llevar una cartera de proyectos alineados con las áreas de interés puede marcar la diferencia. Yo presenté proyectos de mi club y logré potenciales contactos interesados en financiarlos.
Viví noches vibrantes en el Grandstand Spectacular y Rock the Nation, y recorrí parajes como Elbow Falls, Canmore y Banff, un parque nacional que cautiva con su belleza y al que he prometido volver.
Después de la Convención Internacional en Calgary, tengo el corazón lleno. El discurso de la expresidenta Stephanie Urchick en la clausura fue un recordatorio de por qué seguimos en Rotary: somos familia, y cuando nos cuidamos, cuando servimos con alegría y nos atrevemos a innovar, Rotary se vuelve simplemente irresistible.
Seguiré recorriendo este camino rotario con más compromiso, más gratitud y más visión que nunca. Y sí… ¡ya estoy ahorrando para participar en una próxima convención!
Calgary, una ciudad que inspira.

Bajo un cielo inmenso y azul, Calgary me recibió con su vibrante energía, su belleza natural y el cálido abrazo de la familia rotaria. Desde aquí, comenzó una experiencia transformadora que fortaleció mi compromiso de servir con propósito.
Después de días de inspiración rotaria, Banff me ofreció instantes de asombro y gratitud. Sé que regresaré a este lugar que, sin decir palabra, habla al alma con su magnificencia.
Hospitalidad que deja huella

Mi primera convención rotaria no solo me inspiró, también me regaló amistades entrañables. Dave y Diana, del Club Rotario de Calgary Downtown, me abrieron las puertas de su hogar y de su corazón. Gracias a ellos, Calgary se sintió como estar en casa.
Encuentros que fortalecen el alma rotaria
En la convención me reencontré con queridos amigos y conocí a nuevos aliados en el camino del servicio. Cada sonrisa y cada conversación reafirmaron que, en Rotary, la amistad es el punto de partida para cambiar el mundo.
Diálogo, proyectos y amistad que trascienden fronteras

Durante esta reunión con integrantes del Club Rotario de Calgary Downtown, compartimos avances de la segunda fase de nuestra subvención para prevenir el cáncer de cérvix y exploramos nuevas iniciativas. Más allá de los proyectos, reafirmamos el valor de caminar juntos para transformar vidas.


