Por Ana Margarita Chávez E.
Club Rotario San Salvador-Cuscatlán
Uno de los requisitos para ingresar a un Club Rotario es ejercer una profesión, ya que cada una existe para responder a una necesidad humana o social, y el objetivo principal de los rotarios es ayudar con nuestros talentos a los más vulnerables. Para los rotarios, más allá de títulos, habilidades técnicas o reconocimientos, toda vocación encuentra su verdadero sentido cuando se convierte en un canal de servicio para los demás.
Servir a través del trabajo es una forma concreta de contribuir al bienestar colectivo y otorga propósito a nuestras capacidades. Hay quienes piensan que servir conlleva únicamente acciones voluntarias o actividades religiosas, pero en realidad el trabajo profesional es uno de los mayores espacios que genera actos de servicio. Un médico sirve a través del cuidado de la salud, un maestro mediante la didáctica y su vocación, un abogado lo hace al defender la justicia; un agricultor, al cultivar alimentos; un ingeniero o un arquitecto, al construir soluciones que facilitan la vida. Ninguna labor es pequeña cuando se ejerce con amor, ética y responsabilidad.
Servir es actuar con conciencia dando lo mejor, haciendo énfasis en nuestro lema Dar de sí antes de pensar en sí. Cuando nuestras acciones influyen en las vidas de otros, cada decisión adquiere mayor valor y significado. Además, el servicio a través de las profesiones genera una cadena de efectos o consecuencias que trascienden fronteras. Un trabajador comprometido inspira a otros, una empresa guiada por valores transforma comunidades, un profesional integro se convierte en referencia de confianza. Así, servir trasciende lo individual y se convierte en una fuerza colectiva, fuerza que cada Club Rotario demuestra con sus diferentes actividades en beneficio de la población.
Servir a través de la profesión es reconocer que nuestros talentos no nos fueron dados solo para beneficiarnos personalmente, sino para compartirlos. Cuando el trabajo se convierte en servicio la vida adquiere propósito; cuando la profesión se une al amor, se convierte en vocación, y cuando la vocación se traduce en acciones concretas nace una contribución que perdura más allá del tiempo y deja huellas imborrables.
