Por Juan Ernesto Benítez Valle
A 121 años del origen de Rotary, Salvador Rizzo Tavares, titular de la Junta Directiva de Rotary International, comparte su sentir acerca de los retos que enfrenta esta organización mundial en el siglo XXI.
¿Qué significa para usted que Rotary llegue a 121 años de existencia?
Más allá de los 121 años, es relevante llegar a un año más y reflexionar acerca de cuántas vidas hemos tocado, cuántos proyectos hemos realizado, cuántos desarrollos de líderes jóvenes hemos multiplicado, cuánta paz hemos generado en cada una de las casas de nuestros beneficiarios… Yo creo que es importante hacer estas reflexiones cada día y, sobre todo, analizar cuánto hemos crecido respecto a lo que hemos hecho cada año.
¿Cuáles considera que han sido los hitos más importantes de Rotary a lo largo de su trayectoria?
Rotary ha tenido varias fases. A lo largo de la historia hemos vivido desastres naturales y guerras mundiales; aun así, nuestra organización ha permanecido fuerte, atendiendo todas las necesidades que se le han presentado, e incluso hemos pasado por pandemias como la de hace cinco años, en la que Rotary estuvo apoyando en todo momento.
El proyecto más ambicioso que hemos abordado en los últimos 40 años, de los 121, es, definitivamente, el sueño del doctor Carlos Canseco. Hablamos de un mexicano y rotario ejemplar, quien primero quería reducir la poliomielitis en el mundo, pero luego nos emocionamos todos y ahora estamos muy cerca de erradicar esta segunda enfermedad del mundo, después de la viruela. Al inicio teníamos 350 mil casos de polio; hasta el año pasado se registraron 44 casos.
Otra fase importante de Rotary fue en los años 50, cuando creció exponencialmente hasta llegar, en 1987, a un millón de rotarios y rotarias en el mundo. Somos personas que vivimos con el mismo espíritu, el mismo sentimiento y la misma empatía para generar un mundo mejor.
Ante esta trayectoria, ¿cómo se mantiene vivo el espíritu del primer club fundado en 1905 en Chicago?
Generación tras generación seguimos recordando a los cuatro iniciadores de Rotary, liderados por Paul Harris, porque el espíritu lo tenemos cada uno de los seres humanos que formamos parte de esta organización.
El espíritu surge cuando ves a un compañero de tu club rotario que tiene éxito profesional y empresarial, pero también retos, y ese espíritu es el que nos motiva a apoyarle. Otro aspecto es que, cuando se crea un club Rotaract o Interact, ese espíritu ensancha el pecho porque estamos creando algo nuevo para las comunidades y para los jóvenes.
Igualmente pasa cuando hacemos un proyecto de servicio en cualquiera de las siete áreas de interés o cubriendo alguna de las necesidades que tienen nuestras comunidades, así sea patrocinando un uniforme de fútbol a un grupo de niños, donando alguna ambulancia o camión de bomberos, equipando un hospital, ayudando a que se mejore la educación, becando a una persona para ser becario pro paz; yo creo que el espíritu se mantiene en cada acto, por más pequeño o grande que sea. Ese es el espíritu que se mantiene, no solo el que dio origen en 1905, sino también el ser de cada uno de nosotros para convertirnos en mejores personas y mejores socios que fortalezcan la labor del club rotario.
En cuanto a la membresía y la participación, ¿qué retos enfrenta Rotary hoy en día?
Nosotros queremos ser más socios para que haya más manos, más mentes y más corazones que puedan hacer más por nuestra humanidad. En términos numéricos, el más alto registrado por nuestra organización fue en septiembre del año 2015, cuando alcanzamos el millón 225 mil socios. Ciertamente, hemos tenido retos; por ejemplo, se han perdido anualmente entre 7 y 9 mil rotarios en los últimos 10 años; hemos disminuido en casi 75 mil socios desde nuestro pico más alto.
Este año andamos en un millón 150 mil. Nuestra meta para el 125 aniversario de Rotary es llegar a un millón 250 mil rotarios en los más de 36 mil clubes que hoy tenemos registrados. Este es un gran reto, por lo que nuestra prioridad interna es incrementar la membresía de calidad. En nuestra Zona 25A, andamos con un promedio de incremento anual de 18 mil 500 rotarios y, para el 2030, tenemos la meta de llegar a 25 mil.
En México, al pasado 1 de julio, éramos 9.544 miembros en 605 clubes; para ello presentaré en RIMEX San Miguel de Allende la iniciativa Triple M: Meta-Membresía-México, con el fin de alcanzar los 12 500 miembros para el año 2030. Trabajaremos de la mano con Hugo Sancén, asesor de membresía del staff de RI, para incrementarla en nuestro país.
¿Cómo se está adaptando la organización a los cambios sociales y tecnológicos del siglo XXI?
Nosotros tenemos que ser muy receptivos a las señales que nos manda el mundo sobre cómo se va transformando y evolucionando, no solo en el plano social, sino también en los ámbitos económico, demográfico, cultural y tecnológico. Hoy estamos ante una situación que nos afecta en todos los niveles: la inteligencia artificial. Debemos ayudar a que la IA colabore con nosotros para ser mejores clubes y seres humanos. ¿Cómo lo hacemos? Generando información con ética, porque si generamos información negativa o errónea, ese mismo resultado nos dará la IA.
Sobre este tema hablaremos en el RIMEX, un evento único y extraordinario que ha evolucionado. Las ediciones del 2000 al 2010 estuvieron enfocadas en la capacitación de presidentes; del 2010 al 2025 se manejó como una conferencia de distrito con esteroides, y ahora tenemos un nuevo RIMEX con cinco ejes que ayudarán a mejorar el rotarismo mexicano, que incluye la meta de hacer crecer la membresía.
Entonces, sí tenemos que ir adaptándonos a todos los cambios que se presenten, siempre y cuando todo pase por un filtro y el club decida con qué se queda y qué discrimina, a fin de fortalecer el trabajo rotario que permita mejorar el servicio a la comunidad.
Hablando de paz, ¿qué papel desempeña Rotary en la promoción de la paz y del servicio comunitario en el mundo actual?
La paz se encuentra en un niño bien educado que tiene acceso a la educación; también se encuentra cuando las personas gozan de servicios de salud o cuando una familia tiene suficiente para comer. Entonces, yo creo que cuando alguien está educado, sano y alimentado, eso es una posibilidad para generar paz en nuestra sociedad.
Ahora bien, si vemos el concepto de paz como una invasión de la tranquilidad y del respeto de los pueblos y de las personas, entonces Rotary también tiene una respuesta a ello mediante instituciones que preparan a becarios para convertirlos en promotores de una paz positiva. En este sentido, en la India se acaba de inaugurar un nuevo centro Pro-paz; el año pasado se hizo en Turquía, y hoy tenemos al fiduciario Carlos Sandoval, que está luchando por conseguir un centro Pro-paz en Monterrey para América Latina. También tenemos muchos becarios de Pro-paz provenientes de la Zona 25A, quienes realizan servicio comunitario en el mundo actual, y eso también genera paz.
Sin duda, Rotary siempre brinda buenas noticias al mundo y da esperanza. En este sentido, ¿qué visión tiene la Junta Directiva para los próximos 10 o 20 años de Rotary?
La Junta Directiva se va transformando cada año; hoy está compuesta por el presidente en funciones, un presidente electo y 17 miembros directores, de quienes cada año salen 8 o 9 y entran otros; por tanto, es muy difícil tener una visión a futuro con una directiva que tiene tanto dinamismo en su composición.
Así que replanteo la pregunta: ¿qué proyecto tiene nuestra organización? Ser mejores cada día, tener una mayor representatividad en nuestra sociedad, contar con socios más creíbles, éticos y participativos, e influir en la toma de decisiones a nivel local, regional y nacional.
Yo creo que ese es el objetivo de Rotary: contar con gente más preparada y ética para tener un impacto en cada una de nuestras comunidades. Además, nuestra organización tiene una meta desde hace 40 años: erradicar la poliomielitis en el mundo; ahora hay solo dos países donde la polio es endémica: Afganistán y Pakistán.
Respecto a la meta interna —la membresía—, nuestro reto es hacerla crecer en cuatro años. Otro ejemplo es que hace cinco años nos propusimos incrementar nuestro fondo de dotación a 2025 millones de dólares en 2025, y no solo lo cumplimos, sino que superamos esa meta con 2050 millones de dólares. Entonces, Rotary no tiene metas a largo plazo, pero sí a mediano plazo, en cuanto a la poliomielitis y al incremento de la membresía.
Hablando del público juvenil, ¿qué iniciativas nuevas se están impulsando para atraer a las generaciones jóvenes?
En cada región del mundo hay estrategias diferentes, así como cada club tiene su propio ADN; lo mismo pasa con los hijos: ninguno es igual físicamente. De esta manera, ningún club en el mundo de los más de 36 mil que existen es igual; cada uno tiene una personalidad propia.
Asimismo, las necesidades para atender a los jóvenes en todas las partes del mundo varían. Por ejemplo, en América Latina tenemos una alta membresía en Rotaract e Interact, mientras que en América del Norte (especialmente en Estados Unidos) tenemos muy pocos miembros. En países asiáticos como Japón o Corea, muy conservadores, también hay pocos jóvenes menores de 40 años. En contrapartida, la India y algunos países de América Latina, como Guatemala y México, tienen los porcentajes más altos de jóvenes profesionales en las ciudades.
Hoy tenemos un espacio muy grande para becarios de Intercambio de Jóvenes, con cupos en intercambios largos o cortos. La verdad, siempre he abierto la puerta y estimulado la participación de los jóvenes. En la próxima Convención Internacional de Rotary, habrá una sesión paralela en Taipéi sobre el resultado del Foro de Jóvenes Profesionales organizado el año pasado en Ensenada. En mi radio de acción siempre buscaré cómo integrar a los jóvenes profesionales y empresarios de nuestro país, México.
¿Cómo planea Rotary seguir siendo vigente en un mundo globalizado y digital?
Hace unas horas reflexionaba sobre unas ideas que plantearé en el RIMEX, a propósito de la globalización y la era digital, especialmente sobre la inteligencia artificial, que sabemos que puede procesar datos sin sentir empatía ni compasión. En nuestra materia, Rotary es el motor, pero el corazón siempre será de los rotarios; por tanto, debemos usar la inteligencia artificial para ser más eficientes, no para ser menos humanos.
Otra parte importante en este mundo global y digital es que no podemos perder la transparencia y la veracidad en todos los procesos que realicemos, tanto en la forma personal como en el Club Rotario. Nosotros tenemos la Prueba Cuádruple y el primer enunciado dice «¿Es la verdad?» Entonces debemos asegurarnos de que los datos que usamos en esta era digital y de inteligencia artificial sean honestos y de que las herramientas no generen desinformación, porque la integridad es y ha sido siempre nuestro estándar, con o sin algoritmos.
En esa equidad de acceso para cerrar la brecha digital, nuestro mayor reto es que la innovación llegue a todos los clubes, no solo a los que tienen más recursos; la IA debe servir para unir a cada distrito en el mundo de los rotarios, permitiendo que cada club, aunque sea en una zona rural, tenga el mismo poder de gestión que uno en la gran metrópoli.
Hay que reflexionar en cómo vivir esa modernización, esta globalización y esta era digital; porque servir a la sociedad implica proteger la información con la que contamos, así que nuestro compromiso con la privacidad de nuestros beneficiarios y de nuestros miembros debe ser absoluto. La confianza que uno ha generado como club rotario es lo más valioso de nuestra organización, y la tecnología debe fortalecerla, pero nunca comprometerla.
En esta era global, la inteligencia artificial no es una entidad que toma decisiones; es un espejo de nuestra propia voluntad y, si nuestra voluntad es servir, la inteligencia artificial simplemente nos ayudará a hacerlo a mayor escala. Ese es el reto que hoy tenemos ante la globalización y la era digital.
En un tema más personal, ¿qué lo motivó a involucrarse en Rotary y trabajar para integrarse a la Junta Directiva?
Voy a decir algo que dijo el Dr. Canseco, aunque no quiero compararme con él, porque fue un gran personaje que sigo admirando y respetando. Un día le preguntaron al presidente Canseco: «¿Cuándo decidió usted ser presidente de Rotary? Y él respondió: «El 27 de enero de 1950, porque cuando uno entra a una organización, tiene que pensar en llegar al puesto más alto posible; no siempre uno va a ser un achichincle».
En lo personal, me he preparado durante 36 años; cuando fui electo director tenía 34 años de servicio a nuestra organización en distintas trincheras. Ha sido un gran reto físico, intelectual, emocional y mental poder servir y cumplir en la Junta Directiva de Rotary. Yo he hecho lo más que he podido en tiempo, capacidad y preparación para ser un digno representante de nuestra región latinoamericana ante la Junta Directiva, y mi motivación es servir a nuestra organización.
¿Cuál ha sido el proyecto más significativo en el que ha participado como rotario?
He tenido muchas maneras de participar en estos 36 años. He participado como líder de cinco subvenciones globales y ayudé a gestionar otras tres más; durante 11 años pude desarrollarme en un mundo que me encanta, como es la capacitación, fundando y liderando el Instituto de Liderazgo Rotario en América Latina, donde más de cinco mil rotarios se capacitaron; impulsé la creación de espacios en los foros de los clubes, distritos y a nivel global, para la participación de jóvenes; pero yo creo que el mayor éxito como rotario es poder cumplir 36 años y seguir teniendo el mismo ánimo que el primer día, la misma energía, y el mismo deseo de seguir colaborando, primero en mi club, luego en mi distrito, en mi país, en mi zona, y ahora en el mundo. El proyecto más significativo en el que he participado como rotario es lo que hago cada día o lo que puedo servir cada día en estos 36 años de servicio rotario.
¿Qué consejo le daría a alguien que quiere empezar a servir en Rotary, ahora que esta organización tan hermosa cumple 121 años de existencia?
Es difícil la pregunta. Me han dicho «¡Fíjate que tal persona entró a Rotary por negocio!» Si vendes seguros, posiblemente pensarás que al entrar al Club Rotario vas a poder vender seguros a todos los socios, pero a mí no me preocupa que alguien entre a Rotary por negocio; a mí me preocupa que se quede por negocio.
Primero, ingresar a nuestra organización significa comprometerse. Yo no creo que Rotary sea un club de voluntarios, porque este terminaría cuando empieza el compromiso. El compromiso es saber cuánto quiero darle a esta organización a la que estoy ingresando: ¿90 minutos en la reunión semanal? Bueno, está bien, dale los 90 minutos sin regatear y no quieras cambiarlo diciendo «este miércoles no puedo, el que viene sí puedo». Entonces, el tiempo que cada rotario quiera dedicar a Rotary está bien, pero no regatear.
Y segundo, si quieren crecer en Rotary se tienen que preparar y ser un ejemplo de trabajo, de servicio y de integridad; en el camino muchas personas, incluso yo, hemos pasado por situaciones complicadas de toda índole, pero al final es que cada uno estemos contentos con lo que hacemos, satisfechos con el compromiso que asumimos en el club y comprometernos con lo más que podamos, hasta donde nosotros queramos; siempre y cuando nuestra familia y nuestro trabajo lo permitan, porque cuando mezclamos alguna situación de conflicto con la familia o el trabajo, no tiene caso seguir en Rotary, pero si nos quedamos en Rotary debemos dedicarle todo el tiempo posible sin regatear.
¿Algo que desee agregar?
En este aniversario 121, celebremos a Rotary. Festejen que somos parte de una organización muy grande, porque a veces pensamos que Rotary es únicamente el espacio donde está el club. ¿Cómo debemos celebrar? Haciendo un pequeño acto de bondad o de buena voluntad cada día en nuestras comunidades.