MENSAJE DEL PRESIDENTE DE ROTARY INTERNATIONAL – OCTUBRE 2026
Aminu Ahmed Tudun-Wada conoce muy bien todo lo que la polio le quita a la vida de un niño. Contrajo la enfermedad de pequeño en Kano (Nigeria), y quedó con parálisis.
Décadas más tarde, cuando Nigeria tenía dificultades para erradicar la polio, Aminu decidió que usaría su propia experiencia para ayudar a proteger a otros niños.
Reunió a otros sobrevivientes de la polio quienes, junto con él, fueron de casa en casa a hablar con los padres sobre la vacunación. Los sobrevivientes compartieron sus historias con las familias, les mostraron las consecuencias que les dejó la polio e instaron a los padres a que hicieran todo y más por que sus hijos nunca tuvieran que pasar por lo que ellos habían vivido.
Para 2021, el Grupo de Sobrevivientes de la Polio fundado por Aminu contaba ya con más de 400 integrantes. Su labor ayudó a Nigeria a alcanzar un hito que antes parecía imposible: en 2020, la Organización Mundial de la Salud certificó que Nigeria, así como toda la región africana, estaban libres del poliovirus salvaje.
Cada vez que hablamos de erradicar la polio, pienso en personas como Aminu. La erradicación implica que haya niños que nunca sepan lo que significa no poder volver a caminar. Implica que haya padres que nunca tengan que ser testigos de cómo un hijo sano queda paralizado por una enfermedad que puede prevenirse con vacunas.
Y también implica asegurarnos de que la generación de los recuerdan lo que es haber tenido polio sea la última. Rotary ha sido parte de esta lucha desde hace más de cuatro décadas. Junto a nuestros aliados, hemos ayudado a vacunar a más de 3 mil millones de niños, hemos aportado más de 3 mil millones de dólares a la iniciativa mundial y hemos reducido los casos de poliovirus salvaje en un 99.9 por ciento.
Pero el 99.9 por ciento no es el 100 por ciento. El poliovirus salvaje sigue siendo endémico en Afganistán y Pakistán. Mientras haya circulación, ningún niño, independientemente de donde esté, está a salvo. Incluso, una vez confirmada la erradicación del poliovirus salvaje en un país, es necesario mantener rigurosos sistemas de vacunación y vigilancia epidemiológica para evitar que reaparezca.
Aminu, reflexionando sobre su propia experiencia, podría haberse planteado: «¿Por qué yo?». En cambio, su pregunta fue otra: «¿Qué hacer para que esto no le pase a otro niño?». Esa es la actitud que necesitamos ahora.
En todo viaje, la recta final es la que más cuesta. Nuestros pasos nos han llevado muy lejos, hemos trabajado con tesón y muchos niños ahora están a salvo. Pero no es momento de detenernos.
Recordemos por qué empezamos. Escuchemos a quienes han sufrido las consecuencias de la polio. Seamos la generación que genere un impacto duradero: garanticemos que nadie jamás vuelva a sufrirla.
Yinka
Presidente de Rotary International