Por Diego David Rojas
RDR Distrito 4240 2026-2027
Desde pequeño aprendí que el servicio no es una actividad ocasional, sino una forma de vivir. Crecí viendo a mis padres servir en Rotary y comprendí que el liderazgo cobra sentido cuando se pone al servicio de los demás.
En 2012 inicié mi camino en Rotaract como socio fundador de un club en Nicaragua, junto con mis dos hermanos y amigos que compartían el deseo de generar un cambio positivo en nuestra comunidad. Aquella decisión marcó el inicio de una etapa que transformaría mi vida.
En 2018 me mudé a Costa Rica y descubrí una nueva dimensión de Rotaract. No era solo el espacio donde desarrollaba mi liderazgo y vocación de servicio, sino una familia que me acompañó durante el proceso de adaptación a un nuevo país. Su amistad y apoyo hicieron que una transición llena de incertidumbre se convirtiera en una experiencia de crecimiento y esperanza.
Con los años comprendí que Rotaract es mucho más que un movimiento de jóvenes: es una escuela de liderazgo donde el verdadero líder no es quien busca protagonismo, sino quien ayuda a otros a crecer y fortalece su entorno para que más personas puedan alcanzar su máximo potencial.
Hoy, como RDR del Distrito 4240, tengo el privilegio de servir junto a líderes de Costa Rica, El Salvador, Nicaragua y Panamá. Cada proyecto y cada historia demuestran que nuestra influencia nace cuando conectamos con personas, cuando lideramos con el ejemplo y cuando inspiramos a servir.
Esa es la esencia de Rotaract y la razón por la que después de tantos años el movimiento sigue inspirándome cada día.
