Por Emenegilda Encarnación Mora
Club Rotario Higüey
República Dominicana, tal como sucede en otros países del mundo, ha luchado por su derecho a la libertad e independencia. Esta nación se forjó con el sacrificio de varios héroes que entregaron su sangre y todo lo que poseían para lograr gran parte de lo que hoy somos, y del derecho a llamarnos dominicanos.
El líder principal de nuestra independencia, así reconocido por la mayoría, fue Juan Pablo Duarte y Diez, a quien por tal razón suele llamársele el Patricio. En tal virtud, cada 26 de enero se celebra su nacimiento, y cada 15 de julio se conmemora su muerte.
Por tal motivo se han realizado varias actividades en las principales provincias del país: un acto eucarístico en la Basílica de La Altagracia, así como actividades en su honor en la región sur del país, como en San Juan de La Maguana, y en la zona norte, en La Vega, encabezadas por el Instituto Duartiano, con la presencia de uno de sus fundadores, el pasado gobernador rotario del Distrito 4060, César Arturo Abreu, quien dictó un emotivo discurso en recordación cómo Duarte, gracias a su estrategia, propició la independencia de la República Dominicana en 1844, bajo el lema Dios, Patria y Libertad.
Duarte dejó un legado de valores éticos, respeto, abnegación y entrega que no debemos olvidar jamás. Terminó su vida en el destierro, lejos de su tierra y en completa ruina económica. A Duarte debemos los dominicanos nuestra libertad, nuestros símbolos nacionales y sus famosas palabras, que viven eternamente en nuestra habla de ciudadanos libres:
«Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos». En Rotary hacemos justo lo mismo: trabajar hoy para que las próximas generaciones vivan mejor. «Vivir sin patria es lo mismo que vivir sin honor». Servir con honor es lo que nos distingue. Cada proyecto y cada mano extendida al prójimo cuenta. «Nuestra patria ha de ser libre e independiente… o se hunde la isla».
Por tanto, hemos de imitar la actitud del Patricio Duarte, quien siempre dirigió sus acciones hacia el bien común, tal como se espera de los rotarios dominicanos y en todas partes.
