Por PDG Ivonne G. Castillo
Club Rotario Somoto
La época navideña nos envolvió con su magia en 2025. Esta época de luces, familia y regalos nos invitó a reflexionar en las bendiciones que recibimos y a compartir lo poco o mucho que tengamos.
Cuando éramos niños aprendimos que los regalos traían alegría. Por supuesto, la emoción de recibir un juguete, una mochila o ropa es real, pero la sensación es momentánea. En cambio, cuando somos parte de algo especial, cuando damos y recibimos, recuperamos la esencia de la Navidad.
Los rotarios queremos dejar una huella más profunda que cualquier objeto físico al llevar la chispa de la Navidad con la alegría que se contagia. Deseamos que ese obsequio sea el puente que transmita un mensaje más profundo de generosidad y amor.
Y no lo hacemos solos, contamos con una red de amigos que hacen posible que, año con año, llevemos esta magia a una comunidad rural. Los niños escriben sus cartas, nos cuentan sus sueños y nosotros las enviamos a padrinos o madrinas para hacerlos realidad.
Cada año regresamos con el corazón lleno de felicidad, porque el regalo más importante es llevar sonrisas y compartir amor.


