José Luis Pacheco Murillo
Club Rotario de Alajuela
Uno de los momentos más impactantes de mi vida en Rotary ha sido vivir la experiencia de la Intercitadina, entre el Club Rotario de Alajuela y el Club Rotario de David, Panamá. Más que una actividad tradicional, ha sido una verdadera lección de amistad, servicio y hermandad entre pueblos.
Participar en esta histórica relación, que por décadas ha unido a rotarios de Costa Rica y Panamá, me permitió comprender que Rotary trasciende fronteras, generaciones y diferencias. Cada encuentro deja algo especial: abrazos sinceros, recuerdos compartidos y la satisfacción de trabajar unidos por ideales comunes.

Ver cómo una tradición nacida hace tantos años continúa viva gracias al compromiso y cariño de sus integrantes ha sido profundamente inspirador. La Intercitadina demuestra que el servicio puede construir amistades duraderas y crear vínculos perdurables.
Para mí, lo mejor de todo ha sido descubrir que Rotary no solo une clubes, sino también a familias, comunidades y, en ellos, muchos corazones.
Cada visita y cada convivencia fortalecen la convicción de que servir hombro a hombro es una de las experiencias más valiosas que una persona puede vivir. La Intercitadina me enseñó que la verdadera grandeza de Rotary está en las relaciones humanas que nacen alrededor del servicio y la amistad.
