Por Shad Qudsi
Rotary Club Lake Atitlán
En las tierras altas de Guatemala, en las riberas del lago de Atitlán, la comunidad de Santa Lucía Utatlán enfrenta una crisis que relaciona suelo, agua y salud: las laderas deforestadas se erosionan y la escorrentía fluye hacia los arroyos. Las aguas residuales sin tratar fluyen hacia el lago ancestral. Las familias carecen de acceso a agua potable.
Todos estos problemas se unen para constituir una problemática complicada. No obstante, durante años se han abordado de manera aislada, uno a la vez, sin percatarse de que todos están relacionados.

Una Subvención Global de Rotary, la GG2684872, se está llevando a cabo con un enfoque diferente. Patrocinado por el Club Rotario de Wiarton y con el Rotary Club Lake Atitlán como anfitrión, el proyecto reúne a WellKind Guatemala y Water4Life Global con el fin de enfrentar la protección de la cuenca desde tres frentes a la vez.
Se están plantando ocho mil árboles nativos en laderas degradadas para estabilizar el suelo y proteger las fuentes de agua. Se están distribuyendo ciento veinte sistemas de filtración de agua para el hogar, junto con la impartición de educación en higiene, liderada por mujeres de confianza que hablan quiché. Además, se instala un sistema piloto de biodigestor para tratar aguas grises y negras antes de que lleguen al río Parracaña y, finalmente, al lago de Atitlán.

Las conexiones importan. La reforestación protege los manantiales que abastecen de agua potable. El agua limpia reduce las enfermedades. Las aguas residuales tratadas impiden que se contamine el lago que, a su vez, sostiene la economía regional. Lo que comienza como trabajo ambiental se expande hacia resultados en las áreas de salud, economía estable y resiliencia comunitaria.
Más de 550 personas tendrán acceso al agua potable. Las montañas están siendo restauradas. El lago está siendo protegido.


