Al concluir mis visitas a los clubes como gobernadora, siento una profunda gratitud por la calidez humana y el compromiso sólido que he hallado en cada club que he visitado. Cada encuentro ha reafirmado en mí que Rotary se apoya en el servicio desinteresado, en la amistad genuina y en el empeño de nuestros socios por generar cambios reales. Las conversaciones, las iniciativas compartidas y el entusiasmo palpable han sido la mejor prueba de que estamos unidos por un propósito común: servir para transformar vidas.
En enero, cuando conmemoramos el Mes del Servicio Profesional, renovamos nuestro compromiso de poner las habilidades y la ética profesional al servicio del bien común. En los clubes de El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá vemos cómo profesionales de distintas disciplinas impulsan mentorías, ferias de salud, talleres de formación y asesorías que fortalecen capacidades locales y propician oportunidades. Ese servicio profesional no solo resuelve necesidades puntuales, también fomenta liderazgo, responsabilidad social y modelos sostenibles que perduran.
En febrero tenemos dos grandes efemérides, la primera al conmemorar el Mes de la Paz y la Prevención de Conflictos. Es entonces cuando reafirmamos que la paz se construye día a día con diálogo, educación y acciones concretas. Nuestros clubes organizan espacios de mediación y reconciliación, talleres de resolución pacífica, programas en escuelas y colegios y campañas de sensibilización que promueven la convivencia y reducen la violencia. La prevención de conflictos no es un objetivo abstracto: es trabajo comunitario, atención a las causas estructurales y el uso de nuestras redes para tejer confianza.
Reflexiono en cómo estos dos enfoques —el servicio profesional y la paz— se complementan y potencian mutuamente. Cuando aplicamos nuestras competencias técnicas con visión ética contribuimos a tener sociedades más justas; cuando trabajamos por la paz desde las bases creamos el entorno para que el desarrollo y el emprendimiento florezcan. La experiencia regional en el distrito nos enseña que compartir buenas prácticas, articular esfuerzos entre clubes y sumar aliados locales multiplican nuestros resultados.
La segunda conmemoración es el día del nacimiento de nuestra organización, el 23 de febrero de 1905. Sin esos cuatro maravillosos hombres que se unieron para formar un grupo en el que la amistad fuera la base del servicio común, no estaríamos hoy aquí celebrando todo el bien que hemos hecho a lo largo de estos 121 años de historia inigualable. Fue esa visión de que, como profesionales, podemos llegar a las comunidades a cambiar el rumbo, a mejorar las condiciones de vida de muchas personas y a transformar el mundo para bien.
Los invito a seguir participando con creatividad y generosidad, a fortalecer los lazos entre profesionales y comunidades y a hacer de cada proyecto una semilla de paz y progreso. Así, unidos, continuaremos transformando vidas y construyendo sociedades más resilientes y solidarias. Gracias, amigos rotarios, por esa magnífica labor que realizan día a día, ya que con sus acciones y su labor engrandecen a nuestro distrito. Sigamos trabajando Unidos para hacer el bien.
Eugenia Echeverría G.
Gobernadora Distrito 4240