Pertenecer a Rotaract es parte de mi identidad

Por Rosario Avendaño
Rotaract Somoto

Regresé a mi ciudad natal al terminar la universidad: un pueblo pequeño al norte del país, donde no tenía muchas amistades y donde tampoco deseaba vivir.

En esa época tenía grandes dificultades para socializar. Sin embargo, en las redes encontré la publicación de un grupo de jóvenes que realizaban labores sociales y me pareció interesante. Los contacté y les compartí mi interés en apoyar a grupos vulnerables. Luego descubriría que el apoyo que necesitaba era principalmente para mí misma.

Lo que encontré en Rotaract me sigue dejando sin palabras y profundamente agradecida hasta el día de hoy: pertenencia, propósito, alegría, desarrollo y, sobre todo, amistad.

Encontré un grupo sólido de personas con las cuales comparto no solo trabajo social con niños, adolescentes y personas de la tercera edad, además de comunidades rurales, sino también momentos personales e incluso difíciles, cuando nos hacemos compañía.

Ser rotaract es y será parte de mi identidad. Guardo con profundo amor cada uno de los recuerdos luego de 10 años de ser parte del club.

Por diversas razones, muchos socios han salido del país a seguir sus vidas y perseguir sus sueños. Pero tengo la certeza de que, al igual que yo, llevan a Rotary en sus vidas y en un futuro volveremos a reunirnos como antes y sentiremos que el tiempo no ha pasado.

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