Por Carolina Góez
Club Rotario Penonomé
Cada octubre, Antón se viste de fiesta con el Festival Nacional del Toro Guapo, una celebración que honra la identidad campesina panameña con ritmo, color y orgullo. Desde 1964 esta festividad ha sido un homenaje vivo a las costumbres rurales, en la que el danzante del «toro guapo», acompañado por tambor y almirez, representa la conexión entre el hombre y la naturaleza.
La elegancia se refleja en cada detalle: las polleras picaronas, los tembleques de plumas y la solemnidad de la misa que bendice al toro y su corte real. El desfile de carretas, los concursos típicos y la mojadera con totuma convierten las calles en un escenario de tradición y alegría.
Más allá del folclor, el festival impulsa el arte local y la economía creativa, con cientos de artesanos que exhiben sombreros, cutarras y bisutería en el Mercado Creativo. La coronación de las reinas, tanto la infantil como la adulta, simboliza el paso firme de la cultura hacia nuevas generaciones.
El Toro Guapo no es solo una danza, es una declaración de identidad, una celebración de lo auténtico y una muestra del alma panameña que sigue latiendo con fuerza.


