Mercado, espiritualidad y tradición viva en el corazón del altiplano guatemalteco
Por Esther Brol
Club Rotario Guatemala La Reforma
En las tierras altas de Guatemala, Santo Tomás Chichicastenango es mucho más que su famoso mercado. Es una comunidad maya quiché donde la tradición sigue marcando el ritmo de la vida.
Los jueves y domingos, habitantes de 81 aldeas descienden al pueblo para el día de mercado, una práctica que se mantiene desde tiempos antiguos. Entre huipiles bordados, flores, máscaras talladas en madera, copal, plantas medicinales y metates, conviven también productos contemporáneos. La tradición dialoga con la modernidad sin perder identidad.
Al lado del mercado se alza la iglesia de Santo Tomás, construida sobre una antigua plataforma ceremonial. En sus gradas, el humo del copal acompaña rituales que mezclan elementos católicos con una profunda raíz maya. Las 14 Cofradías del pueblo resguardan esta herencia espiritual, mientras los Ajq’ijab’ orientan a la comunidad con la sabiduría del calendario sagrado Chol Q’ij.
En Chichicastenango, la fe, el comercio y la identidad no son recuerdos del pasado: son prácticas vivas que se renuevan cada semana.

Un mosaico de colores y comercio donde la tradición no se exhibe, se vive.
