Rotary: simplicidad, adaptación y liderazgo auténtico

Por José Alfredo Sepúlveda Fayad
Past director de Rotary International 2008-2010

Rotary nació como una organización sencilla, intuitiva y humana. Su éxito histórico se basa en normas claras, diversidad auténtica y el contacto directo entre personas con cualidades de liderazgo y espíritu de servicio. Sin embargo, en las últimas décadas se han introducido modelos corporativos y estrategias que, lejos de fortalecer, han generado confusión y debilitamiento en algunos clubes.

Adaptarse no significa inventar algo nuevo, sino recuperar lo que funcionó y reconocer errores para evolucionar con base en la experiencia. El presente debe resolverse con humildad y realismo, porque el futuro depende de cómo enfrentemos los desafíos actuales. Rotary no es una corporación, es una comunidad de líderes que sirven hombro a hombro, con honestidad, respeto y compromiso.

Un club exitoso se sostiene sobre la base de tres obligaciones básicas de sus socios: asistir, pagar cuotas y participar en proyectos de servicio. Cuando los miembros cumplen estas responsabilidades y poseen cualidades de liderazgo, el club florece naturalmente. La diversidad rotaria consiste en reunir a personas con talento y vocación de servicio, no en sumar números sin criterio alguno.

La crisis de membresía en algunos lugares se debe a la falta de selección adecuada y a la confusión entre metas corporativas y objetivos rotarios. Rotary International debe apoyar a los clubes respetando su esencia, escuchando a los rotarios experimentados y adaptando las normas a la realidad actual. La tecnología es útil, pero nunca sustituirá el contacto humano, la amistad y el compañerismo que distinguen a Rotary.

El organigrama tradicional de los clubes, vigente por más de medio siglo, sigue siendo eficaz a la hora de establecer responsabilidades y cumplir con los estatutos: alcanzar el objetivo de Rotary, realizar proyectos de servicio en las cinco avenidas, fortalecer la membresía, apoyar a La Fundación Rotaria y formar líderes más allá del club. Incluso con pocos socios, un club puede funcionar si sus miembros son personas exitosas, respetadas y con disposición a servir.

Rotary no debe convertirse en un club social sin incidencia en la comunidad, tampoco en una corporación rígida. Debe seguir siendo una organización de líderes auténticos, capaces de inspirar y transformar comunidades.

Aumentar la membresía, apoyar a la Fundación y formar líderes no son metas aisladas: son consecuencias naturales de un club que funciona bien. La invitación es clara: regresar a la esencia, valorar la experiencia, reconocer errores y fortalecer la calidad de nuestros socios. Solo así Rotary seguirá siendo admirado y respetado, seguirá creciendo con solidez y manteniendo viva su misión de servicio.

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