De la tierra al concreto: un cambio que sana

Por Esther Brol
Club Rotario Guatemala La Reforma

Cuando se habla de prevención y tratamiento de enfermedades pensamos en vacunas, detección temprana del cáncer, jornadas médicas o la erradicación de la polio. Pero pocas veces somos conscientes de que la salud se inicia con el suelo del hogar.

En muchos hogares de nuestros países, las familias aún viven sobre tierra. Ese polvo es caldo de cultivo para bacterias, parásitos y humedad que provocan enfermedades respiratorias, de la piel y diarreicas. Por eso, colocar un piso de concreto puede cambiar radicalmente la vida de una familia.

Un estudio de Hábitat para la Humanidad Guatemala confirma que sustituir el suelo de tierra por concreto reduce en 58% las enfermedades más comunes y en 40% los gastos médicos. También incrementa los días productivos, la asistencia escolar, el ahorro y la inversión en la vivienda.

Varios clubes rotarios nos hemos unido a nuestro aliado mundial Hábitat para la Humanidad para hacer posible la colocación de pisos de concreto. Más allá de los datos, ha sido una experiencia transformadora: una oportunidad de recaudar fondos y de realizar voluntariado que nos permite ser parte del cambio… desde el suelo hasta el corazón. ¿Te unes a este esfuerzo?

Donde antes había tierra y enfermedades ahora hay un piso de concreto que protege la salud y devuelve a la niñez su derecho a jugar.

La sonrisa de quien ya no respira polvo ni humedad. Un piso de concreto marca la diferencia entre la vulnerabilidad y el bienestar cotidiano de una familia.

Con un piso seguro bajo sus pies, esta familia representa el cambio que transforma comunidades enteras: salud, estabilidad y nuevas oportunidades para vivir mejor.



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